¿Qué esconden los archivos de John F. Kennedy que fueron desclasificados por la administración Trump?
miércoles 19 de marzo de 2025
Los primeros adelantos orbitan en el papel de Lee Harvey Oswald, declarado culpable en solitario por la “Comisión Warren”, que dirigió el presidente de la Corte Suprema de EEUU, Earl Warren
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La muerte del expresidente John F. Kennedy sigue siendo motivo de intensos debates en la arena internacional, no en vano es que después de 62 años de su trágico fallecimiento, sea motivo de intensas especulaciones, en un país que enfrenta el mayor de sus desafíos, una crisis institucional y política donde los temas no resueltos parecen convertirse en mitos políticos de los que de vez en cuando se aprovechan sus líderes para mantenerse a flote en la opinión pública.

Tal es el caso, que con aproximadamente 1.100 documentos, que recogen 80.000 páginas,  publicadas el martes 18 de marzo de 2025, por orden ejecutiva de la administración federal de Estados Unidos, el presidente Trump cumple una de sus promesas políticas, la de revelar datos, informes, fotos y grabaciones que pueden reeditar la historia que ha servido para que varias generaciones, dentro y fuera del país crean que solo hubo un único culpable, además de que tuviese nombre y rostro, e incluso, una historia vinculada a la extinta Unión Soviética.

En esa dirección, Trump ha utilizado el tema para que la opinión pública concuerde en querer esclarecer la historia, alegando que el motivo de hacer justicia marcha concomitantemente con sus narrativas de dragar el “Estado profundo”, en sinónimo de afirmar que no solo uno sino varios actores son los culpables, y en específico, más por la omisión de las instituciones del Estado, que por la propia acción del que se cree accionó el arma que segó la vida del entonces presidente.

La mayoría de estos archivos han sido escaneados, algunos con importantes signos de deterioro por el tiempo transcurrido entre décadas, los primeros adelantos orbitan en el papel de Lee Harvey Oswald declarado culpable en solitario por la “Comisión Warren”, que dirigió el presidente de la Corte Suprema de EEUU, Earl Warren.

Otros documentos parecen clarificar un poco la idea de que la CIA haya estado involucrada con el propósito del magnicidio, demostrando que los documentos en términos de narrativa se forjaron argumentando la conexión de Oswald con la Unión Soviética y el intento de crear un grupo partidario al castrismo, porque defendía las posturas del entonces líder cubano, Fidel Castro.

No obstante, destaca el radio de acción de la CIA para el momento, sus bases secretas al rededor del mundo, así como la investigación que realizó a un periódico italiano que afirmó que la agencia estaba detrás del asesinato, las descripciones operativas a funcionarios especiales rastreados a través de nomenclaturas únicas, destinadas a la vigilancia de agentes, fuentes de inteligencia, Estados y personas, fueron las bases para un sistema especial de vigilancia del que no escapó Oswald y que deja la duda latente en la responsabilidad del hecho por no evitarlo.

Así también, memorandos secretos revelan muertes que ocurrieron a personas que confesaron el rol de miembros de la CIA como responsables, en los meses sucesivos al magnicidio, la posible responsabilidad de las diferencias de Kennedy con David Ben-Gurión, líder de Israel para el momento, cuestión que fue objeto de silencio por orden especial de la entidad de inteligencia.

Los temas de agenda de Kennedy y del Departamento de defensa, dan información de los momentos más difíciles que transitaba el mandatario en el apogeo de la Guerra Fría y la efervescencia de Castro, revitalizando las fuerzas comunistas en países de la región, sin que ello felizmente condujese a una escalada mayor, revelan la “Operación Mangosta” o “Proyecto Cuba”, en el que Estados Unidos buscó realizar operaciones de sabotaje en la isla para 1961, sin que ello hubiese estado en los motivos para su asesinato.

Son estos los aspectos que esconden las páginas desclasificadas que apenas ven luz y que servirán para reforzar o desdibujar matrices de opinión, quedando pendiente revelar información sobre de las muertes de Robert Kennedy y Martin Luther King, y lo más importante, si el Estado profundo tuvo o no que ver, por ahora la Comisión Warren sigue un paso adelante sin que su matriz sea abolida, pero tampoco logra eliminar  las creencias que deja entrever Trump. Parece mentira, pero más pueden ser los enemigos internos de Estados Unidos que aquellos con los que lucha en política exterior.
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