Claves de la gira de Marco Rubio por el Caribe y las amenazas geopolíticas que enfrenta Venezuela
lunes 31 de marzo de 2025
La imposición de aranceles al 25% para aquellos que compren hidrocarburo venezolano, es otra forma de ver la reserva absoluta que se guarda Estados Unidos de poseer las mayores reservas de petróleo del mundo
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Los grandes desafíos del mundo actual, implican la convergencia de entenderlo por como se estructura y por como se organiza el poder, pues, es la forma más llana de concebir el rol de las potencias que organizan la idea de “Orden Internacional”, y dan cuenta de lo peligroso que son las periferias, ello además sería el abre boca para pensar en las posibles claves de la gira del secretario de Estado, Marco Rubio, por el Caribe, y las amenazas geopolíticas que enfrentaría Venezuela.

La potencias del presente, ven en la multipolaridad la exacerbación de la anarquía en el Sistema Internacional, presencian la ruptura del equilibrio de poder, de la idea de que es posible una guerra pero que esta no necesariamente deba ocurrir en lo inmediato, y de que su principal acción esté en la cooperación, la estabilidad y el mantenimiento de la paz, que siempre es relativa en el sistema, y que por el contrario, ven el ambiente propicio para la maximización del poder, el aumento y reforzamiento de la seguridad a toda costa, de acuerdo al principio del interés nacional en términos de poder.

De modo que hoy la probabilidad de conflicto es alta, se vive de acuerdo a lo que se percibe, y la cooperación se torna una aspiración idílica; la administración Trump lo sabe, Marco Rubio lo sabe, y los Estados que no son potencia también, estando reactivos en este tablero, cuyos grandes agujeros fueron creados en el periodo 2021-2025 -la era Biden-, empujando a que en el presente, Rusia, Estados Unidos y la propia China, deban hacer todo su esfuerzo para controlar la agenda internacional, en particular, buscar de nuevo el estatus quo, el equilibrio, sometido a lo que tradicionalmente la historia mundial reconoce como el reparto de sus zonas de influencia.

De allí que las declaraciones de Marco Rubio, enfatizando que el Esequibo no es venezolano, no debe asombrar a nadie, Estados Unidos negocia en este momento, la paz en los territorios de la antigua Unión Soviética, que políticamente y geopolíticamente Rusia ganó desde que el conflicto inició, y en el que la Unión Europea (la Europa occidental) se ha ensañado en una contienda interminable por derrotar a una de las naciones que la historia reconoce como la Tercera Roma, esa que no caerá, como dicen las antiguas escrituras que datan de 1511 entre el monje Filoteo y el Zar Basilio III.

A propósito de Rubio y su gira, un dato curioso es que Venezuela se dirige a elegir al primer gobernador del Esequibo el 25 de mayo próximo, a tan solo dos días de que expire la licencia -41 b- que autoriza a Chevron operar en el país, y de que en días pasados, Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, viajara a Colombia para abordar una agenda que reforzara los criterios de lucha por la seguridad hemisférica y de inmigración.

Sin embargo, Rubio y la administración Trump en general, con su ejercicio -en política exterior- de “Thit for That”, represalia -golpe fuerte, respuesta fuerte-, y del “bandwagoning” -efecto arrastre-, acuden a estos recursos para que Estados débiles se alineen a la voluntad del más fuerte, amén de que logren tener temas convergentes para ganancias mutuas o pago laterales, así los estadounidenses buscan cohesionar el espacio de influencia que supone América Latina, y sobre el que las demás potencias han de respetar, como sucedería en mayor calado, de lograr finalizar el conflicto entre Ucrania y Rusia, e incluso, el que pueda replegar a China a su habitual radio de acción.

En este momento no se trata de establecer valoraciones en torno a la soberanía de los Estados y su respeto, al reclamo argumentado en el transcurrir del tiempo sobre el laudo arbitral de París, y mucho menos de que asuman que debe existir una postura de benevolencia frente a las creencias de la ciudadanía venezolana; en primer lugar, porque los fines de un Estado están “moralmente” separados de las creencias de las personas, y en segunda instancia, porque el reparto del mundo -nuevo-, y de su orden -basado en nuevas reglas- es donde el Sistema Internacional, en general, está metido.

Lamentablemente para América Latina y esa organización subregional que es Caricom, Venezuela mantiene el criterio de ser expansionista y colonialista como acuñara Fidel Castro en la década de 1980, no votan a favor de Caracas pese a que por muchos años se beneficiaron del programa Petrocaribe, y en algunos casos, cuando hasta afinidades ideológicas se tuvieron al tiempo en que Hugo Chávez Frías era presidente, pero quizás para los ciudadanos venezolanos esto sea un descaro, en parte, porque no solo en este momento en específico el país siempre mantuvo el principio de solidaridad, como elemento ordenador de su política Exterior aspirando igual condición de sus pares.

Rubio sabe esto, y entiende que la presión es gradual porque directamente el conflicto no está abierto por ahora con Venezuela, sino con aquellos que se atrevan a desafiarlos, constituyendo Jamaica, Guyana y Surinam el eje de prueba que reafirme la máxima de que una amenaza es real cuando es creíble, por supuesto, con el fundamento de que percibe que el vector para esto lo constituye la delincuencia trasnacional, la inmigración ilegal, el contrabando y la protección de estadounidenses fuera de su territorio, sumando a su triunfo -debe reiterarse-, el que lograra alejar a China de la industria petrolera efervescente de Georgetown. 

Estos elementos deben sumergir a las direcciones políticas de gobierno y oposición en Venezuela, a un análisis real y capaz de dotar al país de una política exterior menos adjetivadora y más realista, en términos de enfoque político/académico de las relaciones internacionales, pero en esencia, que la sitúe en el reconocimiento de que no se navega en aguas de comunidad sino de una sociedad internacional motorizada al calor de intereses convergentes y divergentes, cuyo destino se asocia al de un tablero de ajedrez. 

La imposición de aranceles al 25% para aquellos que compren hidrocarburo venezolano, es otra forma de ver la reserva absoluta que se guarda Estados Unidos de poseer las mayores reservas de petróleo del mundo, y una victoria geopolítica mientras que repliega a China a la par de que distrae la mirada de Rusia, que políticamente retoma el espacio que se le desintegró a la caída de la Unión Soviética.

Son estas las claves, son estos los desafíos
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